Boletín de Información Semanal
BLOG: Poca libertad en un mercado desigual
28 de junio 2009
Dr Volker Ludwig, Dr Ludwig Intelligent Projects GmbHTodo lo que no está prohibido se puede hacer- este principio de la libertad
es uno de los incentivos más importantes en la actividad económica y el
desarrollo. Sólo si la gente es libre
para intentar nuevas ideas se podrán desarrollar nuevos mercados. Este
principio también se aplica en el
mercado de energías renovables y por supuesto en el mercado CSP. No existe un
dogma por el cuál nuestras economías deban depender de plantas de carbón o
nucleares. Las estaciones CSP no están prohibidas.
Así y todo, no hay las mismas oportunidades en lo que se refiere al acceso al mercado. Uno de los problemas principales es el acceso limitado al capital para nuevas ideas (plantas CSP) y al mismo tiempo un acceso ilimitado al capital de viejas ideas (plantas de combustión de carbón). Esto es debido a que las viejas ideas han probado tener una cierta rentabilidad por su provisión de bienes y servicios a los mercados existentes.
Las mayorías parlamentarias, los
gobiernos o las administraciones podrían decidir que el mercado se tenga que
regular y desarrollar en una dirección concreta, tal y como han hecho con las
energías renovables. Esto podría conseguirse de diferentes maneras: requisitos,
prohibiciones y reglas por un lado o incentivos económicos por el otro. También
hay una tercera vía- la creación de empresas públicas.
Fallos en las primas
El único método que hasta ahora tenido verdadero éxito a la hora de apoyar la disponibilidad de las energías renovables en el mercado eléctrico es el de las primas estatales. Este método cubre muchas fuentes técnicas y provoca una concienciación acerca de la necesidad de energías renovables. Los requisitos, las prohibiciones y las reglas solamente llegan a los participantes en viejos mercados con una gran carestía de “know-how”. A menudo, estos participantes tienen el poder de añadir presión a los legisladores o simplemente ignorar las reglas.
El modelo británico de las “Renewable Obligation Certificates” con su opción de pagar un precio “buy-out” tiene menos éxito que el sistema alemán de primas ya que el sistema británico fue diseñado para proveedores de electricidad tradicionales. No es probable que haya más personas expertas y con convicción entre los pocos miles de empleados de los proveedores de electricidad que entre la población de todo un país.
Esta es también la razón por la cual la creación de empresas públicas no sería útil a la hora de apoyar al mercado de energías renovables. Debido al hábito de contratar del sector público, sería mucho más difícil encontrar la dirección adecuada para una compañía pública encargada de dirigir un nuevo mercado que lo que sería para los expertos encontrar el capital necesario para crear una empresa privada. Por esta razón, los proveedores de energía municipales en Alemania se despreocupan de la energía renovable.
Por lo tanto, las primas estatales tienen ventaja a la hora de dar a los expertos la oportunidad de adquirir financiación basada en planes de negocio con una prestación asegurada o incluso invertir en pequeños proyectos de presupuestos familiares, como puede ser los paneles solares en los tejados de los hogares.
Integración sí o sí
Las primas tienen ciertos efectos positivos y negativos en los mercados de energías renovables. Hasta cierto punto, las primas tuvieron bastante éxito a la hora de apoyar avances técnicos e incrementar la contribución de energías renovables a la producción total de energía. Sin embargo, los productores fotovoltaicos o plantas de biogás en Alemania tuvieron la tentación de acordar el precio de sus productos sin basarse en costes a largo plazo en combinación con el suministro y la demanda, sino que tuvieron en cuenta el presupuesto previsible de los clientes, derivados de primas.
En lugar de tener en cuenta la economía de escala para beneficio de los clientes, han incrementado los precios causando una reducción en la demanda. Se está viendo un efecto muy similar en el sector CSP. Los productores producen para cubrir costes a través de primas y no por sus clientes, los proveedores de electricidad, que necesitan producir electricidad a precios de mercado o al menos a un nivel que permita alcanzar ciertos beneficios. Ya lo mencioné en mi entrada anterior.
Límites en el horizonte
Puede que las primas aún consigan crecimiento en el mercado, pero se llegará a un límite. En España se decidió poner un límite a la electricidad solar. La integración de la producción de energía renovable en un sistema clásico debe ser el próximo paso. La energía renovable también necesita el tipo de márketing que los viejos proveedores ya tienen. Aún son el punto de contacto para los clientes.
El entorno político debe comenzar a organizar el proceso para trasladarse del sistema de primas a uno integrado. Los legisladores usaron el dinero de los contribuyentes para pagar las primas con el objetivo de mostrar que las fuentes de energía renovable podían contribuir al rendimiento en lugar de los combustibles fósiles y el uranio. Eso ha sido probado. Ahora el objetivo debe ser conseguir al menos un 80% de renovables antes de 2030, pues de no ser así el dinero de los contribuyentes se habría expropiado de forma ilegal. Las primas nunca se pensaron para facilitar la redistribución de los ingresos. Por ello, el cambio en la ley alemana para bajar las tarifas para las grandes plantas de biogás al comienzo de este año fue una medida para evitar la redistribución de los ingresos y fue por ello inapropiada. Pero mostró muy claramente que el sistema está a punto de experimentar un cambio fundamental.
Volviendo a mi introducción, puedo ofreceros la siguiente conclusión. No está prohibido crear plantas CSP. Pero un crecimiento en el futuro dependerá de la inversión en infraestructura y de la regulación del mercado, elementos que no son alcanzables por las pequeñas entidades por sí solas. Las primas estatales o las “Renewable Obligation Certificates” no son buenas medidas para los siguientes pasos. Esto quiere decir que, pararlas antes de dar el siguiente paso podría ser fatal para el mercado. Incluso si estos programas se vuelven legalmente vinculantes, la motivación de los legisladores no era una cuestión de firme convicción, sino que simplemente siguieron las iniciativas de unos pocos expertos. Este legado constituye hoy en día un problema por lo que desafortunadamente no existe un automatismo político como el de “ya que estamos en el baile, bailemos”.

