La semana pasada, Australia aprobó importantes leyes para imponer un precio sobre las emisiones de dióxido de carbono. ¿El último paquete de carbono presagiará el amanecer de las renovables en Australia?
Giles Parkinson, Sídney
Poco más de un año después de un parlamento sin mayoría absoluta, y un acuerdo entre el Partido de los Verdes y dos independientes del país que obligaron al Partido Laborista, que estaba en el poder, a cambiar la dirección de la legislación que había abandonado previamente, Australia ha aprobado la legislación que servirá para imponer un precio en las emisiones de CO2.
El Paquete de futuro de energía limpia (CEFC, por sus siglas en inglés), que fue aprobado por bastantes votos frente a una rotunda oposición por parte de los partidos conservadores, introducirá un precio a las emisiones de carbono a partir del 1 de julio de 2012, con un marco fijado de 23 AUD por tonelada. Para julio de 2015, aumentará a los 29 AUD por tonelada, cuando se convertirá en un régimen de comercio, aunque con una tasa fondo y una tasa techo.
"La escala de la transformación que desencadena será inmensa”, afirmó la primera ministra, Julia Gillard, a los delegados en la conferencia Carbon Expo al día siguiente. "Desencadenará un nueva revolución industrial que cambiará la manera en la que vivimos y la cambiará a mejor".
Despacio pero con firmeza
Pero es posible que tarde un tiempo. La mayoría de los analistas indican que los 23 AUD/tonelada por sí mismos no provocarán una inversión generalizada en tecnologías energéticas más limpias, aunque podrían fomentar la inversión en opciones de rendimiento energético que fueran económicas y ofrecer un plazo de recuperación de uno a tres años.
La clave para la inversión en energía renovable y otras tecnologías energéticas con pocas emisiones dependerá de la legislación que todavía tiene que aprobarse: un proyecto de ley para establecer la Agencia de Energía Renovable Australiana, que destinará 3,2 mil millones de dólares australianos de fondos para ayudar al desarrollo en las primeras fases, y otro proyecto de ley para crear la Corporación de Financiación de Energía Limpia, una especie de "banco ecológico" que tendrá 10 mil millones de dólares australianos para ayudar a la implementación de renovables emergentes como la solar y la geotérmica, y tecnologías de apoyo como las redes inteligentes y el almacenamiento en baterías.
Sin embargo, en esta fase, incluso la implementación inicial de generadores de gas de carga base, para sustituir a la energía de carbón más sucia y para cumplir la demanda energética de Australia en rápido crecimiento, se debe al "compromiso en sangre" del líder de la oposición, Tony Abbott, para revocar la legislación en el caso de que llegara al poder en las elecciones que deben celebrarse a finales de 2013.
Abbott es el favorito para llegar al poder, según indica su gran liderazgo en las encuestas de opinión, y podría revocar técnicamente la legislación, pero supondría la eliminación de los recortes de impuestos prometidos y valorados en 10 mil millones de AUD, y forzar una segunda elección para buscar el control del senado, donde los verdes seguro que mantendrán el equilibrio de poder.
De todos modos, dada la incertidumbre, las empresas energéticas señalan que se muestran reacias a comprometerse con grandes inversiones en turbina de gas de ciclo combinado. "Este es un sector que tiene horizontes de inversión a muy largo plazo y lo que se quiere es algo de seguridad sobre cuál es la postura de la política -indicó Michael Fraser, director gerente de AGL Energy-. Cuanto antes podamos obtener un acuerdo bipartidario sobre la política, mejor para la industria".
El ritmo de la implementación de energía de gas también dependerá de los resultados de una compra propuesta de 2000 MW de capacidad procedente de las estaciones de energía de carbón más sucias, las que poseen emisiones de más de 1,2 toneladas por megavatio hora. Cuatro estaciones energéticas de lignito en Victoria y el sur de Australia han depositado ofertas iniciales para el programa. Se espera que se anuncien los resultados en algún momento del próximo año.
Se apaga el mercado de REC, un futuro incierto de CEFC
A pesar del apoyo bipartidario para el objetivo de 20 % de energía renovable en 2020, la implementación de renovables, concretamente energía eólica, también se estanca por el débil precio de los certificados de energía renovable (REC, por sus siglas en inglés). Esto es principalmente el resultado de una inundación del mercado provocada por un mal cálculo del éxito de las ayudas de solar en los tejados, que también generó certificados en una base de cinco a uno.
Ese exceso en el suministro se espera que dure hasta 2014. Eso significa que los precios de los REC están aumentando lentamente (ahora están en torno a los 42 AUD) y los desarrolladores esperan que los acuerdos para la compra de energía puedan negociarse pronto. Los desarrolladores de eólica necesitan un acuerdo para la compra de energía de, al menos, 90 AUD/MWh. El precio negro (tarifas totales de menos de 40 USD/MWh) y el precio ecológico ya no coincide.
El sector de la energía limpia sitúa la mayor parte de la esperanza en la implementación de gran solar, geotérmica, marina y otras tecnologías en CEFC, que está previsto que se establezca en 2013 y empiece a evaluar las opciones de inversión en 2013/2014.
Un panel de revisión encabezado por el miembro de la junta del Banco de la Reserva de Australia, Jillian Broadbent, recomendará el tipo de instrumentos de financiación que podrían emplearse, junto con las medidas de gobierno y gestión de riesgo, e informará al gobierno el próximo año.
Por tanto, se espera que la legislación se presente a mediados de 2012, pero esto también está sujeto a la amenaza de revocación por parte de la oposición.
Bloomberg New Energy Finance estima que la combinación de los diferentes paquetes podría suministrar más de 5 gigavatios de fovoltaica solar a gran escala y 2 gigavatios de termosolar para 2020. "El Paquete de futuro de energía limpia sobrealimentará a la solar -señaló el director ejecutivo John Grimes-. Por fin estamos penalizando a la contaminación y recompensando a la energía limpia. Esto aportará una inversión considerable en energía solar y situará a Australia como una nación solar".
Sin embargo, señaló que era fundamental que la oposición apoyara el paquete, incluido el CEFC. Sin embargo, eso es poco probable porque los partidos conservadores en Australia mantienen la misma antipatía con las renovables que sus homólogos en EE. UU.
Un portavoz de finanzas de la oposición indicó que la oposición aboliría el CEFC, que describió como un "fondo para sobornos" que apoyaría "todos los tipos de propuestas salvajes y descabelladas que los bancos no tocarían en un ataque”. Para los inversores en energía limpia, parece que una forma de incertidumbre ha sustituido a otra.
Para responder a este artículo, escribe a la editora: Rikki Stancich
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