¿Beneficiará a la CSP el nuevo enfoque renovable de las eléctricas europeas?

Planta piloto CPV de E.ON en la isla de Pellworm, en Alemania. Imagen cortesía de E.ON.

La valiente decisión de E.ON de centrarse únicamente en generación de renovables plantea la cuestión de si las empresas de servicios públicos europeas con una idea similar podrían necesitar CSP para energía de carga base.

Por Jason Deign

Traducción de Alexandra Aretio

La reinvención de E.ON como una empresa dedicada exclusivamente a la energía renovable podría aportar, en principio, buenas noticias para la CSP. Pero CSP Today ha descubierto que los desarrolladores deberían ser prudentes si pretenden descorchar ya mismo el champán.

Aunque un movimiento más amplio de operaciones exclusivas de renovables por parte de las empresas de servicios públicos europeas podría presagiar una mayor demanda de CSP para provisión de carga base, en la práctica, sigue sin estar claro si más empresas seguirán el planteamiento de E.ON.

RWE, otro gigante de servicios públicos alemán, indicó el pasado mes de enero que reduciría su negocio de energía renovable con el fin de hacer frente a deudas por un valor de 31 millones de EUR (36 700 millones de USD).

Su inversión de 1000 millones de EUR al año en su filial de energía verde, RWE Innogy, que opera principalmente en Alemania, Reino Unido, Polonia, Italia y Países Bajos, se reducirá a 1000 millones de EUR para todo el período que abarca desde ahora hasta finales de 2017, según publicó Reuters.

Y el Dr. Michael Murphy, del equipo de comunicaciones del grupo RWE, confirmó a CSP Today que la empresa se centraría en el gas para el suministro de carga base en un futuro inmediato.

"La generación de energía convencional sigue siendo un acompañante de las renovables al ofrecer capacidad y carga base de gran rendimiento y, por tanto, seguridad en el suministro", indica.

"Con la nueva posición de las renovables según el orden de méritos, se hace más hincapié en las plantas de energía convencional modernas y flexibles que pueden ofrecer energía rápidamente cuando no hay suficiente sol o viento".

Murphy señala que RWE es el mayor operador de plantas energéticas de gas flexibles en Europa y el cuarto respecto a la generación basada en gas. Asimismo, RWE Innogy cuenta con una participación del 12,5 % en la planta de CSP Andasol 3 ubicada en España.

Experiencia empañada

No obstante, la experiencia de la empresa en CSP se ha visto bastante empañada por el impacto de los cambios normativos en España.

RWE ya ha demandado al gobierno español por “una cantidad millonaria de tres dígitos bajos” debido a las pérdidas en sus activos eólicos e hidroeléctricos, tal y como indica Reuters, y está reflexionando sobre si emprende acciones legales contra Andasol.

"Desde una perspectiva técnica, por ahora, estamos satisfechos con los resultados de Andasol 3", afirma Murphy.

Sin embargo, añade: "Aunque una cartera variada, que incluya diferentes formas de generación energética renovable es importante, RWE no planea invertir más en este ámbito por ahora y, de hecho, se centrará en la generación energética a partir de viento y agua".

De igual modo, por ahora parece poco probable que E.ON invierta más en CSP. En 2009, la empresa se alió con Abengoa Solar en la construcción del desarrollo cilindroparabólico de la Plataforma Solar Écija de 100 MW y ubicada en Sevilla.

La Plataforma está compuesta por dos plantas de 50 MW, HelioEnergy 1 y 2, que se pusieron en marcha en 2011 y 2012, respectivamente. Pero también estas inversiones se han visto gravemente afectadas por los recortes en España.

En 2013, se señaló que la filial de Abengoa con sede en Luxemburgo, CSP Equity Investment, lucharía contra el gobierno español en la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya por la compensación de las pérdidas de HelioEnergy y otros proyectos.

Asimismo, el pasado mes de noviembre, cuando anunció su nueva estrategia corporativa que se centraba en la energía renovable y en derivar la generación de energía tradicional, E.ON también afirmó que se desharía de sus operaciones en la península ibérica a fin de "incrementar la flexibilidad económica para la nueva empresa", según un comunicado de prensa.

Venta de activos

Los activos españoles y portugueses de E.ON se venderán a la empresa de inversión australiana Macquarie por 2500 millones de EUR.

Además, la empresa de servicios públicos indicó que estaba analizando el traspaso de sus operaciones en Italia, lo que limitaría gravemente el acceso a los mercados de elevada radiación directa normal adecuados para el desarrollo de CSP en Europa (parece que la presencia de E.ON en Turquía no se ve afectada por este movimiento).

Markus Nitschke, del equipo de comunicaciones corporativas de E.ON, confirma que la empresa buscará generación convencional para la capacidad de carga base a corto y medio plazo. "Esta será la tarea principal de la empresa filial de E.ON", indica.

También señala que esto no significa que algún día la CSP no se convierta en un componente valioso para las carteras de generación de carga base sin emisiones de carbono. Pero, previamente, debe darse una profunda reorganización de los mercados energéticos europeos.

"Si el mercado o el gobierno está dispuesto a pagar por el almacenamiento energético y la seguridad del suministro, y si existen sistemas similares para mercados con capacidad en Europa, la CSP puede disfrutar de perspectivas bastante buenas", comenta Nitschke.

"Una condición previa es que la CSP sea competitiva con otras renovables, sobre todo con la eólica marina y terrestre. Dentro de un mercado energético europeo, muchas cosas son posibles si el mercado no está tan fragmentado como en la actualidad".

La apertura de mercados energéticos europeos es una de las principales tareas que presentó el año pasado el nuevo comisario de Cambio Climático y Energía de la Unión Europea, Miguel Arias Cañete.

Sin embargo, todavía está por ver si este trabajo terminará favoreciendo a la CSP y a otras fuentes de energía renovable.

Entre las credenciales de Cañete están el dirigir una empresa relacionada con el petróleo y gestionar la cartera medioambiental en la misma administración española que ha causado estragos en el sector de la energía renovable español. Por tanto, es difícil que sea la persona más adecuada para reanimar las esperanzas de la industria CSP.

 

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