Bancos españoles: preparados para las inversiones en CSP en EE. UU.

Un historial sólido en financiación de proyectos de CSP, junto con cada vez menos oportunidades de inversión en su propio país, empujan a los bancos españoles a invertir más en energía estadounidense.

Por Jason Deign, Barcelona

El pasado mes de agosto, los habitantes del tan tecnológico barrio South of Market, de San Francisco, dieron la bienvenida a un nuevo vecino que llegó desde muy lejos. El Grupo Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA), el segundo mayor banco de España, se ha establecido en Silicon Valley.

El anuncio de prensa en el que se señalaba el acontecimiento hacía una amplia referencia a los fieles de tecnología de la costa oeste (y, probablemente, a los potenciales clientes del BBVA) como Google, Facebook y Apple. También se pregonaba el hecho de que el banco estaba buscando desarrollar asociaciones con empresas de tecnologías de la información.

Sin embargo, no sería sorprendente que los intereses del BBVA fueran más allá de la tecnología. Aparte de tecnología informática, California también acoge a uno de los mayores mercados de energía solar del mundo. Y el BBVA, junto con varios bancos españoles, no es un extraño en la escena de la energía renovable estadounidense.

De hecho, ha figurado entre los principales participantes en el mercado de deuda estadounidense para energía renovable en 2007, 2008 y 2010, según un informe titulado Renewable Energy Project Finance in the US (Financiación de proyectos de energía renovable en los EE. UU.), realizado por Mintz Levin en colaboración con GTM Research.

"En concreto, los bancos europeos han sido decisivos a la hora de proporcionar liquidez a algunas de las mayores financiaciones de proyectos solares y eólicos en EE. UU. hasta la fecha", señala el informe.

"Los bancos españoles Banco Santander y Grupo BBVA han participado de manera activa en distribuciones de deuda para instalaciones eólicas y solares durante los últimos años, incluso durante la crisis financiera".

Por un lado, en 2010, el BBVA proporcionó 324 millones de USD en concepto de reducción de la deuda para financiar siete acuerdos de instalaciones eólicas en EE. UU. Por otro lado, el Santander inyectó 448 millones de USD en ocho proyectos eólicos y uno de desarrollo fovotoltaico.

La CSP podría parecer una progresión lógica y, de hecho, a principios de mes, el Santander firmó como patrocinador para el proyecto de torre y almacenamiento Cresent Dunes, de SolarReserve y con una capacidad de 110 MW, junto con ACS Cobra. 

Servicios financieros

Otros bancos españoles activos en el mercado de la energía renovable estadounidense son el Grupo Sabadell y el banco más antiguo de España, Caja Madrid, que el año pasado se convirtió en Bankia después de su fusión con otras seis entidades para convertirse en el mayor proveedor de servicios financieros del país.

La experiencia de Caja Madrid en la CSP se remonta a las dos primeras plantas de solar Solucar en la plataforma de Sanlúcar la Mayor, Sevilla, que financió junto con el Banco Europeo de Inversión, la Caja de Ahorros del Mediterráneo y el francés Natixis.

Perseguir más oportunidades de CSP en EE. UU. será complicado tras la fusión, indica la portavoz Ana Isabel Arias Pando, "pero lo que podemos decir es que es un sector estratégico fructífero que es interesante para Bankia".

"Estamos analizando diferentes proyectos en este sector y en otros, aunque no podemos comentar nada sobre operaciones concretas".

Mientras tanto, el Sabadell podría estar considerando las inversiones en energía renovable desde su centro de financiación de proyectos establecido en Miami.

El año pasado, se unió a Rabobank y a la catalana La Caixa en un paquete de financiación de 81 millones de USD para la instalación eólica Flatwater, de Gestamp Wind, situada en Nebraska, según señala un informe de inteligencia energética.

El informe también cita a La Caixa como entidad que trata de buscar cerca de cinco proyectos de energía renovable estadounidenses al año, a entre cerca de 50 millones y 75 millones de USD por acuerdo, después de reubicar cuatro financieros de proyecto solares a la oficina de Nueva York que está previsto que abra en los próximos tres meses.

Estos movimientos tienen mucho sentido desde la perspectiva de que la financiación de más proyectos de CSP en España se reduce, indica Luis Crespo Rodríguez, secretario general de Protermosolar, el organismo del sector termosolar español.

Flujo de efectivo

"Los bancos están buscando proyectos que puedan garantizar la generación de flujo de efectivo –señala-. Están viendo que hay potencial de inversión en los EE. UU. y ellos aportan mucha experiencia”.

"No me sorprende que estén interesados en involucrarse en cualquier lugar que encuentren un plan comercial que se base en un acuerdo para la compra de energía".

Brett Prior, analista sénior de GTM Research, indica que la experiencia en proyectos es fundamental para comprender por qué los bancos extranjeros dominan la lista de principales participantes en el mercado de deuda de energía renovable estadounidense de Mintz Levin (de las 25 entidades que se citan en 2010, solamente seis eran estadounidenses).

"Estos bancos europeos tienen equipos dedicados a ello –señala-. Los bancos estadounidenses van a tener que hacer un montón de diligencias para entrar en este mercado".

Añade que no solamente los bancos españoles tienen un incentivo para entrar en el mercado. Por ejemplo, Laitu Solar, un fabricante especialista en sistemas de limpieza de espejos de CSP con sede en España, actualmente está terminando de entrar en EE. UU. con un socio estadounidense.

"Si los proveedores de equipamiento están haciendo eso, estoy seguro de que los proveedores de financiación también lo van a hacer", afirma Prior.

GTM Research estima que la demanda de financiación de proyectos para CSP en EE. UU. aumentará de los 9,9 mil millones de USD este año a los 13,4 mil millones de USD en 2012 y los 16 mil millones de USD en 2013. En total, más de 30 proyectos con un total de casi 7240 MW que tendrán que buscar financiación en los próximos dos años.

Dado que el sistema fiscal estadounidense anima fuertemente a los bancos estadounidenses a entrar en acuerdos como socios de equidad en vez de proveedores de deuda, parece que habrá buenos motivos para que los españoles que financian proyectos refresquen su inglés durante algún tiempo.

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