Los acreedores de renovables en la región MENA privilegian la calidad pese a la presión en los precios

Imagen cortesía de: Skodonnell

Los acreedores de los nuevos proyectos solares y eólicos en la región MENA privilegiarán calidad y rendimiento sobre costes y pedirán a los gobiernos que respalden las asociaciones privadas, según afirmaron varias entidades financieras en la conferencia MENASol 2016 el 26 de mayo.

“Todos quedaron asombrados cuando se adjudicó la oferta más baja de 3 cts/kWh en la licitación para la central [fotovoltaica] de 800 MW DEWA III [de Dubái]. Era casi un 40 % más barata que la concedida para DEWA II, la cual había constituido ya por sí misma un récord mundial”, explicó Steve Perry, jefe de emisión de deuda y sindicación en First Gulf Bank, miembro del consorcio financiero para el proyecto de 200 MW DEWA II.

La nueva oferta solar, con su récord históricamente bajo, ha puesto sobre la mesa la cuestión de si unos precios tan bajos son susceptibles de repetición.

“Supongamos que resultan de una reducción mayor de los paneles y de los costes [de ingeniería, adquisición y construcción]; en tal caso, quizás seamos testigos de una reducción aún mayor de los precios, pero no creo que sigan haciéndolo al mismo ritmo”, explicó Frank Beckers, director ejecutivo y jefe de asesoramiento de financiación de proyectos en el Banco Nacional de Abu Dabi, a los participantes de la conferencia.

El creciente interés en los proyectos de la región de Oriente Próximo y África Septentrional (MENA, por sus siglas en inglés) ha propiciado una competencia que ha supuesto la bajada de los precios en las industrias solar y eólica.

Marruecos ha convocado recientemente una licitación de energía eólica para una potencia de 850 MW y ha adjudicado las ofertas a un precio medio de tan solo 3 cts/kWh, siendo la más barata de unos 2,5 cts/kWh.

Los acreedores se han apercibido de que unas ofertas tan bajas comportan márgenes de beneficio muy estrechos en toda la cadena de suministro, lo cual podría afectar a los perfiles de riesgo de los proyectos.

“Todos los licitantes están presentando sus ofertas con las tasas de rentabilidad más bajas posibles. Sin embargo, ¿los beneficios obtenidos son los adecuados? ¿Estamos seguros de que van a seguir aquí dentro de 20 años y de que las garantías actuales seguirán disponibles cuando sean necesarias?”, planteó Nancy Rivera, directora ejecutiva de financiación estructurada en Overseas Private Investment Corporation (OPIC).

Para Chris Cantelmi, director de la Corporación Financiera Internacional [CFI] de Dubái, deberían implantarse certificados para los equipos, y los ensayos durante la fase de puesta en marcha deberían ser más exhaustivos.

“Nos hemos encontrado con que, si los proyectos se ponen en marcha de forma adecuada y comienzan a funcionar según los objetivos establecidos o incluso superándolos, el deterioro durante su vida útil es bastante predecible. Las garantías son importantes, pero pueden desvanecerse fácilmente si la vida útil es muy prolongada, y creo que todos entienden esta parte de los riesgos comerciales”, comentó Cantelmi.

Apoyo internacional

Los ponentes convinieron que cada uno de los países de la región MENA presenta unas oportunidades y unos desafíos diferentes.

Por ejemplo, Marruecos generalmente se ve como un mercado prometedor en energías renovables. El actual programa de energía eólica de 850 MW doblará la capacidad eólica instalada, y además el país dispone de 350 MW de CSP en fase de construcción y un proyecto de fotovoltaica de 170 MW en desarrollo, todos ellos respaldados por garantías soberanas.

Países como Egipto y Jordania se consideran de riesgo relativamente alto, lo que supone un problema a la hora de que determinados bancos concedan préstamos para proyectos de renovables.

En Egipto, el principal problema es la falta de una financiación expresada en dólares, ya que las tarifas para las centrales de gas y para los proyectos de renovables que hay planificados se establecen en esta divisa, explicó Perry.

No obstante, la mayoría de los 39 promotores de energías renovables a quienes se adjudicaron proyectos bajo el programa de tarifa regulada de alimentación (FiT) de Egipto están en estos momentos llegando al cierre financiero de sus contratos, explicó Lamya Abdel Hady, directora de proyectos privados en la Egyptian Electricity Transmission Company.

En Jordania, el Banco Nacional de Abu Dabi es uno de los acreedores más activos, pero no en términos de financiación del proyecto comercial, destacó Beckers.

“Seguimos concediendo préstamos en Jordania, pero no creo que su duración vaya a ser satisfactoria para la financiación de los proyectos; la única manera de proceder, entonces, será acudir a los bancos de desarrollo o solicitar créditos a la exportación sufragados por los diferentes organismos”, dijo.

Las instituciones de financiación del desarrollo (IFD) multilaterales, como la OPIC y la CFI del gobierno de los EE. UU., están contribuyendo a abrir nuevos mercados a los acreedores comerciales.

La OPIC financia proyectos para favorecer el desarrollo económico, siendo la energía renovable su prioridad durante los últimos cinco años. La institución ha contratado un exceso de 1000 millones de dólares americanos en el sector de las energías renovables y ha sido responsable del único pacto de financiación de proyectos sin recursos firmado en Argelia.

“Somos acreedores de último recurso y estamos presentes en los países porque los mercados comerciales no están preparados para conceder dichos préstamos. Damos prioridad a los países con rentas más bajas y tenemos poco interés en los países de rentas más altas”, afirmó Rivera.

“Como IFD tratamos de crear el entorno apropiado para atraer [a los bancos comerciales]. No es que no estén presentes, pero necesitan productos adicionales de mejora crediticia”, explicó Cantelmi.

Los países que participen deben realmente desear las inversiones extranjeras directas e integrar a las asociaciones privadas, agregó Rivera.

“Solo entonces obtendrán los riesgos adecuados en los [acuerdos de compra de electricidad] y garantías soberanas”, dijo.

“Resulta primordial tener facilidades para efectuar actividades comerciales en el país, y poder confiar en su gobierno y su legislación”.

Por Heba Hashem

Traducido por Vicente Abella

 

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